Posted by on April 29, 2017

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Comment by Fanny Gómez

(English,  Español)
Pedagogue. University Javeriana. Bogota

“In young people society has placed hope and
yet, they are the least supported.
They tend to be spoken by society, their voice commonly underestimated,
classified in extremes as promise and fatality:
they are seen as the great bet of a better future
– the vehicle of development in times of crisis.
On the other hand, they are perceived as the threat to the present, to the established order”
Ernesto Rodríguez

It is very important to consider, in the processes of non-formal education of young people, the acquisition of soft skills, as a way to achieve -within SDG 4- the increase of young people having the necessary skills to:
    access to quality employment (paid and stable) which requires, apart from fundamental and technical skills, a spirit of teamwork, communication and solidarity; initiative, leadership, responsibility, productivity and ability to work in diverse, interdisciplinary and cross-cultural groups.
    participate in civic and political life with critical thinking, ability to solve social, economic and environmental problems and decision-making to be agents of change.

The reality of youth unemployment   that disproportionately affects young people, as a result of trade liberalization and productive transformation in the last 30 years, is a factor that pushes young people from emerging or developing countries, especially from Latin America, Africa and Eastern Europe, to migrate, whether from the countryside to the city or from one country to another, demanding them to adapt fast to the new requirements of soft skills, such as qualification for work. For this reason, the challenge is to foster them in the processes of non-formal education of young people, which are sometimes the only gateway of poor young people to the world of work.

From my experience as a feminist popular educator, member of the Popular Education Network among Women in Latin America and the Caribbean, I believe that we must consider the heterogeneity of situations and groups that make up the category of “young people” and the “modalities of being young” according to the sociocultural and economic context they belong to, where there are variables such as social class, race, gender, urban or rural condition, … Mentioning the gender variable, which defines and values roles and tasks according to sex, reserving mainly for men the public sphere of production and for women the private sphere of reproduction and caring of others, it is to be regretted the unawareness of domestic work, family work or care work as labor, recognized by international organizations such as ECLAC. Hence, within interpersonal skills should be included all those oriented to the development of learning for the equitable participation of men and women in the world of family work and care.

In the same vein, it is important to recognize that, in general, young women are in the reproductive stage and must face entering the world of paid work with gestation and maternity which, for the most part, is a real contradiction for women in the popular sectors. For many of them the dilemma is: to study, to work or to be a mother. The conciliation between family time and working time represents a great difficulty. Their life project becomes frustrated, the search for welfare restricted and job security lost. Therefore, a differential approach in interpersonal skills should be considered, as well as in other skills. And, both men and women should acquire skills for family development (well-being).

The relevance of the application of a gender perspective and a differential approach to the analysis of youth and training of soft skills to enter the world of work seems unquestionable to me
Regarding the statement “Unfortunately the current formal education system doesn’t support the learning of soft skills”, this is not entirely true, at least in ALC, since formal curricula, for the most part, include training of social and communicative skills, as well as those for citizens coexistence; what happens is that only some of these skills are taught, the programs and methods used are not adequate, they tend to homogenize learning, ignoring human diversity, previous skills and knowledge and personal projects of school populations.

“Habilidades interpersonales en la educación no formal: fomentar las capacidades de los jóvenes”
Pedagogue. University Javeriana. Bogota

“En los jóvenes la sociedad ha depositado la esperanza y,
sin embargo, ellos resultan los menos apoyados.
Tienden a ser hablados por la sociedad, comúnmente subestimada su voz,
clasificados en extremos como la promesa y la fatalidad:
son vistos como la gran apuesta de un mejor futuro
-el vehículo del desarrollo en tiempos de crisis-.
Por otro lado, se les percibe como la amenaza al presente, al orden establecido”

Ernesto Rodríguez

Es muy relevante considerar en los procesos de educación  no formal de las personas jóvenes, la adquisición de habilidades blandas, como camino para lograr dentro el ODS 4 el incremento de jóvenes  que poseen las competencias necesarias para:
    acceder  a empleo de calidad (asalariado y estable), que requiere además de capacidades fundamentales y técnicas, espíritu de trabajo en equipo, comunicación y solidaridad; iniciativa, liderazgo, responsabilidad, productividad y capacidad para trabajar en grupos diversos, interdisciplinarios y transculturales.
    participar en la vida ciudadana y política con pensamiento crítico, capacidad de resolución de problemas sociales, económicos y ambientales y de toma de decisiones para ser agentes de cambio.

La realidad de desempleo juvenil   que afecta de manera desproporcionada a las personas jóvenes, como efecto de la apertura comercial y la transformación productiva  en los últimos 30 años, es un factor que empuja a los jóvenes, de países emergentes o en desarrollo sobre todo de América Latina, África y Europa Oriental, a una migración, ya sea del campo a la ciudad o de un país a otros, que exige adaptaciones rápidas a las nuevas exigencias de habilidades blandas, como calificación para el trabajo. Por ello, fomentarlas es el reto, en los procesos de educación no formal de los jóvenes, que a veces son la única puerta de entrada de las personas jóvenes pobres,  al mundo del trabajo.

Desde mi experiencia de educadora popular feminista, integrante de la Red de educación Popular entre Mujeres de América Latina y el Caribe,  creo que se debe considerar la heterogeneidad de situaciones y grupos que componen la categoría “joven” y las “modalidades de ser joven” según el contexto sociocultural y económico de pertenencia, donde juegan variables como clase social, raza, género, condición urbana o rural, … Haciendo referencia a la variable género, que define y valora roles y tareas de acuerdo al sexo, reservando prioritariamente para el hombre la esfera pública de la producción y para la mujer la esfera privada de la reproducción y el cuidado de los otros, es de lamentar el desconocimiento del trabajo, doméstico, trabajo familiar o trabajo del cuidado como ámbito laboral, reconocido por los organismos internacionales como la CEPAL. De ahí que se deberían incluir dentro de las habilidades interpersonales, todas aquellas que se orienten al desarrollo de aprendizajes para la participación equitativa entre hombres y mujeres en el mundo del trabajo familiar y del cuidado.

En la misma línea, es importante reconocer que generalmente las mujeres jóvenes, se encuentran en la etapa reproductiva, y deben afrontar el ingreso al mundo del trabajo remunerado con la gestación y la maternidad, lo cual la mayoría de las veces, para las mujeres de sectores populares se constituye en verdadera contradicción.  Para muchas de ellas la disyuntiva es: estudiar, trabajar o ser madre. La conciliación entre el tiempo familiar y el tiempo laboral representa una gran dificultad. Se frustra su proyecto de vida, se restringe la búsqueda de bienestar, se pierde seguridad laboral. Por esto se debería considerar un enfoque diferencial en las  competencias interpersonales, al igual que en  las demás competencias. Y, tanto hombres como  mujeres deberían adquirir competencias para el desarrollo (bienestar) familiar.

La pertinencia de la aplicación de una mirada de género y de un enfoque diferencia al análisis de la juventud y la formación de habilidades blandas para el ingreso al mundo del trabajo me parece incuestionable
En cuento a la  afirmación “Desgraciadamente, el actual sistema de educación formal no respalda la adquisición de habilidades interpersonales”, no  es totalmente cierto, al menos en ALC, ya que los currículos formales, en su mayoría,  contemplan la  formación de habilidades sociales,  comunicativas y para la convivencia ciudadana; lo que sucede  es que se inculcan solo algunas de esas habilidades, los programas y métodos empleados para ello no son adecuados, tienden a homogenizar los aprendizajes, desconociendo la diversidad humana, las habilidades y conocimientos previos y los proyectos personales de las poblaciones escolares.

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